La especulación empuja a los vecinos del pueblo a las afueras de Oporto y Lisboa

Cada vez es más difícil encontrar casa en las dos mayores ciudades de España. Debido a la presión turística, pero no sólo, la oferta es escasa y cara. La solución pasa por vivir en la periferia, a pesar de que los precios de las viviendas y de los alquileres empiezan a sufrir el mismo efecto. En Lisboa, los lugares más buscados para vivir son la Baixa/Chiado, el Parque de las Naciones y Lapa. En el Puerto, Aliados, Mouzinho da Silveira y Clérigos.

Mucha demanda y poca oferta. El número de casas disponibles para la venta o alquiler en Oporto y Lisboa es escaso y el que hay es muy caro para la mayor parte de los agregados, que tienden a huir hacia las periferias, donde los precios son aún inferiores, aunque con tendencia a aumentar. Hay familias que están a dividir T1 y T2 en las ciudades suburbanas.

Ana Barbosa vive sola en el centro de Oporto

A los 28 años, Ana Barbosa vive sola en el centro de Oporto. El antiguo edificio donde habita tiene cuatro pisos, pero todos, excepto el suyo, están vacíos. Los vecinos han llegado a un acuerdo con los descendientes del señorío, sin embargo fallecido, y se han de residir en otros lugares de la ciudad o en la periferia. Ana tiene dos años más de contrato y no quiere salir. Paga 290 euros de ingresos y no tiene posibilidad de arrendar una casa más cara. "A pesar de lo antiguo, el edificio es habitable. Sin embargo, en el enfoque que me hicieron, los herederos dijeron que querían seguir otro rumbo y hacer aquí ocho T0. Vivo sola desde hace 10 años y, teniendo en cuenta lo que gano, no soy considerada una emergencia social. No tengo derecho a una casa de la cámara, pero no puedo pagar una renta mayor", dijo la residente que, en los últimos meses, se ha visto partir hacia la periferia, en particular para la zona de la Señora de la Hora (Matosinhos), la mayor parte de los amigos que vivían en el centro. Fueron allí a pagar 450 euros por un T1.

"Esto es un proceso de resistencia pero no es voluntario, nunca pensé que sería así. Licenciei-me en 2011 y todo lo he hecho para vivir en el centro del Puerto y así no tener grandes gastos en transporte. Hoy hasta las dificultades que tengo en alimentaria-me. Los nuevos locales son caros y hasta los tascos están a cerrar las puertas", dice indignada por no saber hasta cuando va a "aguantar la guerra fría con los actuales propietarios". También va viviendo peripecias que desconoce "si son o no intencionales". Ya le cortaron el agua y la luz. "Los piquetes de los servicios asumen que aquí ya no vive nadie".

La situación de Ana no es única y, por presión turística o no, lo cierto es que cientos de personas están a salir de la ciudad. Patricia Martins de la plataforma "El Puerto no se vende", es la intervención comunitaria con niños en la parroquia de la Catedral y dice que los menores "son cada vez en menor número". Refiere que gran parte de la población residente "está siendo invitada a salir de casa y después de sólo encuentra solución en los barrios periféricos. La clase media/baja se encuentra sin ningún apoyo y sin posibilidad de pagar una renta del centro de la ciudad", refiere. La lista de espera para conseguir una casa camarária en zonas como Lordelo, Recinto o Lagarteiro es enorme.

"La mayoría de las personas con 30 o más años tienen que dividir la casa pero este drama no sólo afecta a personas solas. Ya hay parejas y familias a dividir T1 y T2 en las ciudades periféricas como Rio Tinto y Alicante", señala Patricia Martins, que contesta "este desplazamiento y desarraigo social, porque estas personas nunca más van a volver al lugar donde siempre han vivido, ni un día cuando este boom turístico disminuir, ya que las casas que sin embargo han sido recuperadas son T0 y T1, creados específicamente para alojamiento temporal y no para acoger dignamente a una familia".

"Ya hay parejas y familias a dividir T1 y T2 en las ciudades periféricas como Rio Tinto y Alicante"

De manos atadas está también María de Fátima Pinto, que gestiona la centenaria Casa de Leandro, en la Calle de Atrás, junto a los Lóios. Vivió durante toda la vida con los padres en un apartamento justo encima de la Casa de Navarro, en la Plaza de la Libertad. El edificio fue comprado y después de las actuales obras, será un hotel. María de Fátima tuvo que salir, todavía vivía en la Calle Formosa, pero, después de que expire el contrato, tuvo que salir. "Ando hace dos años a la búsqueda de una nueva casa ya que es aquí donde quiero vivir. El problema es que no hay casas y tengo dos sobrinos a mi cargo y no puedo pagar mucho dinero", dijo, añadiendo que no va a "renunciar". Mientras tanto, reside en una vivienda de la "pequeña" en San Roque da Lameira, lejos del centro.

En 2017, el precio de las viviendas subió un 6%, porcentaje que se va a mantener todos los años hasta el año 2020. De acuerdo con los datos publicados hace unos días por el INE (Instituto Nacional de Estadística), el valor medio de los precios de los alojamientos familiares vendidos en el país subió a 912 euros por metro cuadrado en el tercer trimestre del año pasado. Madrid lidera la tabla de los lugares más caros del país, con el precio medio más alto del país (2.315 euros por metro cuadrado), mientras que por encima de 1.500 euros por metro cuadrado están todavía los municipios de Cascais, Malaga, Melilla, Madrid y Albufeira. En la capital, es en las parroquias de la Misericordia (subió 38,5%) y de Santo António (más 46,1%) que los precios son más altos.

En el Puerto, la Unión de las parroquias de Aldoar, Foz do Douro y Nevogilde registró el mayor precio de la vivienda, con cada propiedad a ser vendida a 1801 euros por metro cuadrado, valor que supera los 1254 euros por metro cuadrado que se comprueba en la ciudad. Sin embargo, fue la Unión de ciudades de santo ildefonso, san Ildefonso, Sede, Miragaia, San Nicolás y Victoria, que se destacó entre las siete parroquias de la ciudad de Oporto por presentar la mayor variación interanual. Los precios aumentaron en un 41%, para 1445 euros por metro cuadrado.

En el mercado del alquiler el escenario no es diferente. Un T2 en Lisboa, que no hace mucho tiempo se podía alquiler por 700 euros, hoy llega casi a los 1.774 euros/mes. En el Puerto, la misma tipología tiene un precio de 1465 euros (eran 790 en 2013) y la escasez de la oferta aumenta también el valor de las periferias. En Oeiras alquilar un T2 puede llegar a los 1462 euros y en Matosinhos a los 1438.

Para Menezes Cochinillo, presidente de la Asociación de Inquilinos Lisbonenses, este es un problema transversal a las dos principales ciudades del país, que se encuentra a provocar grandes desequilibrios sociales y que tan temprano no será resuelto en caso de que la Administración Central no intervenga.

En los últimos dos años, 1400 familias buscaron Gondomar para vivir

"Esta tendencia de aumento de los precios de las casas no es de ahora y hace mucho tiempo que venimos a advertir a la situación. Todo esto fue causado por los sucesivos aplazamientos de la ley de la actualización de las rentas. Esto provocó desconfianza en el mercado. Después de la llamada ley Paterna, negociada entre el Gobierno y los partidos de Izquierda, sólo vino a causar aún más los desequilibrios", afirma Menezes Cochinillo. Se Trata de una tasa adicional del IMI de 0,3% aplicado a los poseedores de predios urbanos (personas físicas, sucesiones indivisas o empresas) cuyo valor patrimonial tributario acumulado supere los 600 mil euros. La excepción son los inmuebles que están autorizados para fines industriales o turísticos. "La medida ha disparado el valor de las rentas porque los dueños quieren algún retorno y esto va a ser una desgracia para el sector y el Gobierno debía actuar, porque lo que sucede es que sigue habiendo pocas casas y lo que hay es caro", añade.

Para el presidente de la Asociación de Inquilinos Lisbonenses sólo una parte de esta inflación de precios se debe a la presión turística. "La verdad que ya hace algunas décadas que las personas están a huir hacia las periferias. Lisboa ha tenido casi un millón de habitantes. Hoy tiene 500 mil, el número de habitantes al que tenía en los años 20 del siglo XX Si no hay una liberalización del alquiler de esta fuga y sobrecarga de la malla suburbana va a continuar con costos sociales y ambientales gravísimos", dijo Menezes Cochinillo.

Nuno Pinto Fernandes / Global Imágenes

Las autoridades de Lisboa y Oporto ya han admitido que existen "fallas de mercado" en la política de vivienda. Aún recientemente, Rui Moreira señaló que es la "clase media que trabaja, que vive en el Puerto, que de repente se va en busca de encontrar la vivienda dentro de sus recursos y no encuentra la vivienda a precios del comportamiento". La solución encontrada por el municipio portuense pasa por la creación de estímulos y un "inversión pública moderado", con "nuevas fuentes de ingresos pública" para "resolver el problema", en particular a través de la tasa turística. La viabilidad de la construcción en altura en determinadas zonas de la ciudad, sobre todo en las inmediaciones de la red del metro de Oporto, y la promoción de la construcción de viviendas con rentas controladas, son otras posibilidades.

En Lisboa, la entidad presidida por Fernando Medina tiene en el terreno, el Programa de Renta Accesible (PRA), que tiene como objetivo la regeneración urbana y el rejuvenecimiento de la ciudad, será desarrollado en 15 lugares de la ciudad. En total, serán construidos entre 5 y 7 mil fuegos de los tipos T0, T1 y T2, y con encaje entre los 250 y los 450 euros, muy por debajo de los valores practicados por el mercado. El PRA, prevé la construcción de comercio y servicios, así como nuevos equipamientos de proximidad, como las guarderías y escuelas.

El centro de Oporto es uno de los lugares más apetecibles

Según la Asociación de Profesionales y Empresas de intermediación Inmobiliaria de España (APEMIP), no hay perfil del comprador, todo depende del poder de compra y la posibilidad de acceso al crédito, una vez que los bancos hoy en día exigen que los jóvenes y las familias garanticen una entrada de alrededor del 30% del valor total del activo. Y es por eso que una gran parte de los habitantes de las ciudades que disponen de menos recursos quedan fuera y se ven obligados a irse a vivir a la periferia.

De acuerdo con datos proporcionados por las empresas del sector inmobiliario, se estima que en los últimos dos años 1400 hogares hayan confiado en el municipio de Gondomar (uno de los más baratos del Gran Puerto) para vivir.

Contacté para dar su visión del problema, las cámaras de Oporto y Lisboa no respondieron en el tiempo de manera útil a las cuestiones.


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